LIBRO DE VISITAS

miércoles, 19 de septiembre de 2012

19/09/2012

Nuestro hotel tiene contratadas o pactadas una serie de habitaciones con varias agencias para vender, como todos los hoteles. Además, algunas de ellas se enmarcan en unos paquetes u ofertas concretos. En una de estas agencias, nuestras habitaciones se venden en varios paquetes, la mayoría incluyendo el SPA. En estos casos, siempre aparecen los horarios del SPA para que el cliente pueda ver cuándo puede o no usarlo. Cuando nos llega una de estas reservas, después de introducirla en el sistema de reservas, la pasamos a nuestros compañeros del SPA, que toman nota y se ponen en contacto con el cliente para hacer la reserva.

Una clienta reservó habitación de este último modo. Cuando llegan al hotel a hacer el check-in (la entrada), la compañera que les atiende les pregunta sobre la reserva en el SPA, si nuestros compañeros les llamaron para concertar la cita.

- Pues a mí no me ha llamado nadie.

- Pues es raro, porque siempre llaman al cliente.

- Yo, que he dado todos mis datos, mi teléfono, mi mail, y no nos ha contestado nadie,- responde el marido.

- Bueno, dejénme que llame al SPA a ver si es que se les pasó o algo.

La compañera llama al SPA y pregunta al compañero que estaba en ese momento. Que sí, que le llamaron pero nadie respondió. Como el hombre dijo que nadie les llamó, le preguntó a qué teléfono llamaron (pensando que les habría bailado algún número o algo). Y que sí, que habían llamado varias veces, pero nadie contestó.

- Ese es mi teléfono,- responde la mujer.

- ¿Y no vio que tenía llamadas perdidas del hotel?

- Yo sólo vi UNA llamada perdida, pero como no indentifiqué el número, no llamé.

TÓCATE LOS PIES!!!

Pero aquí no acaba la cosa, porque luego responde el marido, enfadado.... A SU MUJER:

- ¿Y cómo no llamaste luego?

Pero, vamos, que estaban empecinados en echarnos la culpa a nosotros. (Empecinados. Me encanta esa palabra. Es tan.... pornográfica).

domingo, 26 de agosto de 2012

TROLOLOL

¿Qué? ¿Pensábais que me había olvidado? ¿O que me habían despedido? (Bueno, lo segundo puede pasar, ya que mis jefes conocen el blog, así que debo medir mis palabras, como en twitter. Es un chiste, reíros). Como ya dije en algún post anterior, ya apenas pasan cosas dignas de mencionar en este blog, y si pasa algo, es "repe". Pero hace unos días ocurrió algo con ciertos tintes surrealistas.

Empiezo:

Llamaron al hotel para reservar habitaciones para un grupo (unas 30 habitaciones) que iban YA al hotel, así que deprisa a hacerlo todo: habitaciones, hacer las reservas, asignar habitaciones y tal y cual y pascual. Al rato vuelven a llamar: "Oye, que al final no vamos a ir hoy. Ya, si eso, mañana". Pues nada, a modificar la reserva del grupo para el día siguiente. Llega entonces el día siguiente y, ¿sabéis qué? Volvieron a llamar. "Que lo dejamos para mañana". Y vuelta otra vez. Y es que encima era un  grupo que iba a estar como diez días o así, que, la verdad, retrasando la entrada UN día, no afecta mucho; pero llamando durante CINCO días seguidos, que mañana, mañana, mañana, al final uno acaba con la mosca detrás de la oreja.

¿Y el título de este post? Los más avispadillos puede que ya hallan encontrado la relación, y es que este grupo nos ha estado troleando estos días, con eso de llamar para reservar un montón de habitaciones para YA y luego decir que no, que llegan mañana. Lo que me recuerda un artículo magnífico de Larra que os recomiendo leer (creo que a alguno le sonará, porque es de los más conocidos de este malogrado literato).

sábado, 28 de julio de 2012

DÓNDE ESTÁN LA LLAVES MATARILERILERILE...

1:30 de la noche. Llega un pequeño grupo de gente (10 personas) y suben a las habitaciones. Al poco baja una de las mujeres.

- Mire, que nosotros teníamos dos tarjetas para la habitación. Una nos la llevamos nosotros y la otra la dejamos en la habitación para dejar encendido el aire acondicionado y que la habitación estuviera fresca al volver, pero ya no está la tarjeta.

- ¿A qué hora se fueron? (Pensando que, si se fueron por la mañana, alguna de las camareras de pisos haya cogido la tarjeta tras hacer la habitación pensando que era de ella).

- Ha sido ahora. Que salimos a cenar.

Os podéis imaginar mi cara de alucinación.

- Eso es muy extraño, señora. Es imposible que nadie entrara en su habitación. (Y la explico lo de antes). ¿Seguro que dejaron la tarjeta en la habitación? Porque a lo mejor alguno de ustedes la cogió sin saberlo.

Bueno, que así siguió la cosa, tratando de explicarle que es imposible que nadie entrara en su habitación. La mujer termina por medio aceptar las disculpas y la explicación y se va, pero al momento baja el marido, con la misma música, y yo volviendo otra vez a la explicación.

- Gracias a Dios que no se han llevado nada y está todo en su sitio.

- Eso es lo importante.

- Pero míreme esto. Porque tiene que haber sido alguien del hotel.

Y yo continúo con mi retahíla. El hombre, finalmente, se va a la habitación. Pero aquí no acaba la cosa, ya que al poco me llaman a la recepción.

- Buenas noches, disculpe, soy de la habitación esta, que he estado antes abajo con usted. Que ya hemos encontrado la tarjeta. ESTABA EN EL SUELO.



domingo, 22 de julio de 2012

TROMPETAS Y TROMPAS

¡Cuánto tiempo, ¿no?! La verdad, iba a actualizar con una visita que tuvimos la semana pasada al hotel, pero como era el Getafe C.F., pues no sabía si actualizar o no, ya que ya vino el año pasado. Pero voy a actualizar con uno de los peores momentos que he vivido hasta ahora. Os pongo en antecedentes: sábado. Y como es sábado, había boda. ¡BO-DA! La única palabra que si se la susurras a cualquier persona, ten por seguro que si huye gritando despavorido, esa persona es recepcionista de hotel. La cosa es que esta boda se celebraba en el edificio contiguo al nuestro, provisto de salones preparados para acoger eventos de este tipo. La cosa es que estuvieron en un salón de la planta baja, con terracita y todo. Eso sí, lo más cerca del hotel a ser posible (era justo pared con pared con el hotel). Pues entre fuegos artificales que tiraron y que uno de los invitados quiso hacer gala de sus dotes musicales con una trompeta, así estuve las cuatro primeras horas de mi turno hasta que aparece un caballero en la recepción, pidiendo la hoja de reclamaciones.

- Disculpe, caballero, por las molestias, pero se trata de una boda, que ya ha terminado, y los invitados ya están siendo alojados (a todo esto, la trompeta venga tararí por aquí, venga tarará por allá).

- ¿Cree usted que un hotel como este se puede permitir esto?

- Nosotros no sabíamos que los invitados iban a traer instrumentos musicales.

Pero nada, le di la hoja de reclamaciones y se la llevó a la habitación. Entonces yo fui a la terraza de la boda y les pedí que dejaran ya la trompeta y el tambor (sí, hijos míos, sí, vinieron con el lote completo), que eran casi las 4 de la mañana (miento, las tres y media pasadas) y que no eran horas. Y entre una invitada que me dijo que dónde ponía cuándo eran y no eran horas y otros que se ponían a cantar yo ya me harté y les dije que un cliente ya se había quejado, y que como se me quejara otro, llamaría a la policía, ¡y se me enfrentan! Vamos a ver, señores: ustedes llevan bebiendo desde la tarde. No creo que estén en condiciones de tener una discusión conmigo. Yo lo que hice fue irme al final, ya que no había manera de hacerles comprender. Por lo menos se fueron poco después, con la música a otra parte. No sin antes llamarme "pijero" ¿Pijero, yo? ¿Por decirles que las tres y media de la madrugada no son horas de ponerse a tocar una trompeta? Cuando tengas una murga dale que te pego debajo de tu ventana toda la noche mientras intentas dormir, ya veremos quién es el pijero aquí.

Cuando llegaron los novios a la habitación, estuve por hacerles sabedores de lo ocurrido, pero, mirad, yo ya pasaba del tema, ya que el mal trago no me lo quitaba nadie, y si pensaba en ello, me enfadaba más.

viernes, 22 de junio de 2012

22/06/2012

Llamada a Recepción procedente de una habitación. Hora: 00:30 aproximadamente.

- Buenas noches, ¿podría decirme cuánto cuesta la habitación?

- ¿Disculpe?

- ¿Cuánto cuesta la habitación?

- ¿Qué habitación es?

- La 000

- Un momento, por favor...- mirando en el ordenador -. Esta noche son 85 euros.

- Dígame el precio total.

- ¿Las tres noches?,- vuelve a mirar el ordenador -. Son 300 euros.

- Gracias.

Si esto os ha parecido algo surrealista, imaginaos cómo será si os dijera que eran tres noches de alojamiento, y esa era ya la tercera.

Poco después, a la una aproximadamente, me llega una mujer pidiendo habitación.

- Es que vengo de Almería y estoy reventada. He ido a otros dos hoteles y están llenos por las bodas.

- Nosotros también estamos bastante llenos por las bodas, pero ha tenido suerte porque aún nos quedan unas poquitas habitaciones.

- ¿Precio?

- 120 euros, sin desayuno.

Y mientras tomo los datos de la mujer.

- El hotel es precioso. Parece un castillo. ¿La habitación está igual de decorada que el hall?

- Las habitaciones van acorde con el estilo del hotel, sí.

Y, de repente, cambia el chip.

- ¿120 euros? ¡Me parece muy cara la habitación!

- Hombre, tenga en cuenta que es sábado (el sábado suele ser más cara la habitación), estamos casi llenos, y ya empiezan las fiestas en la ciudad.

- Pues es muy cara la habitación.

sábado, 9 de junio de 2012

POR UN OÍDO ENTRA...

A ver si vosotros me ayudáis a resolver este enigma. Si un grupo tiene contratado con un hotel unos horarios (es decir, se han planeado horas de desayunos, comidas, cenas, reuniones, llegadas, salidas, idas y venidas), ¿por qué luego se pasan esos horarios por el arco del triunfo? Quiero decir, que en el tiempo que llevo trabajando en el hotel, he visto varios grupos que tenían contratado el desayuno a cierta hora (suele ser entre las 8 y las 9 de la mañana), pero luego ya empiezan a bajar a las 7.

Los desayunos del hotel son de 7 y media a 11 lunes a viernes y de 8 a 11 y media, fines de semana y festivos, pero la gente, ya digo, baja cuando le da la gana, y a veces bastante antes de la hora acordada (ya tuve hace tiempo un enfrentamiento con una cliente por este motivo). Pero lo último es un grupo que tenían acordado el desayuno a las 8 (además de que era sábado. Sí, HOY ha sido), y la primera persona ya se presentó en el hall a las 7 y cuarto. La chica que lleva los desayunos estaba aún montando el comedor (con la idea de que abríamos a las 8), y se encuentra de repente con una invasión de hambrientos una hora antes de la apertura. Intentó hacerles entrar en razón diciéndoles que no abría hasta las 7 y media (les veía tan ansiosos a los animalicos...), pero por uno les entra y por el otro les sale.

Desde aquí hago un llamamiento para los jefes de grupo u organizadores de este tipo de reuniones. Díganles a sus compañeros la hora del desayuno, y que antes NO se sirve. Que luego hay malos rollos (como aquella mujer que bajó a las 7 a desayunar y que hasta las 8 no abríamos, pero que ella se tenía que ir a las 7 y media y que sólo quería un café, y que no había manera de hacerla entrar en razón).

Y esto me lleva a otra pregunta: ¿por qué la gente NO pregunta dónde es el desayuno? Que tengo gente que sale del ascensor y como lo que ven delante luego es una puerta, la abren, sin saber que les lleva al restaurante. Y cuando se atreven a preguntar (indicándoles que el comedor del desayuno está a la vuelta de la esquina), ¡siguen recto! Vamos, que por uno les entra.

sábado, 26 de mayo de 2012

MARRÓN OSCURO CASI NEGRO

¡Tanto bueno por aquí! XD Bueno, al tema. Veréis, anoche tuve un marroncillo que, bueno, gracias a Dios que pude solucionarlo sin problemas, pero es que... Os pongo en situación. Llego al hotel, la compañera de tarde me comenta que la han llamado unos cliente avisando que llegarían tarde (a eso de la medianoche). La compañera llama a cocina y cafetería para que les preparasen una cena fría para subírsela a la habitación antes de que lleguen (a las 11 cerramos cafetería, restaurante y todo). Ahí se quedó la cosa. Los clientes finalmente llegan a las doce y media. Les comento que la cena fría ya la tienen en la habitación. Cuando suben, me comentan que no hay nada. Yo les respondo que lo siento mucho, habrá sido un despiste de cocina, aludiendo que estaban muy ajetreados esa tarde y se les habría olvidado. El hombre, ante todo, muy cortés y amable, me dice que quiere una solución, pero a esa hora ya está todo cerrado. Finalmente quiere poner una hoja de reclamaciones. Yo preparo la hoja cuando les veo salir del hotel. Pienso: "Estos se me van sin pagar y nada" Que, por otra parte, es muy comprensible. A la una de la mañana veo que aparece uno de los camareros con la bandeja. Yo me quedé muy sorprendido de verle, ya que pensaba que se habrían ido todos ya (vuelvo a repetir que a las once cerramos lo que es restaurante y cafetería). Finalmente les suben la cena. Al rato aparecen los clientes con una pizza y se acercan para poner la hoja de reclamaciones. Yo le comento entonces (con ganas de que me tragara la tierra) que ya está subida la cena, aludiendo que, como le dije antes, los cocineros estaban muy ajetreados y les prepararon la cena y la guardaron en una de las cámaras de la cocina, a la espera de que algún camarero pudiera subirla, pero que finalmente se les pasó. El cliente, algo disgustado, me comenta que qué hacían ahora con la pizza. Yo le dije que no se preocupe, que se la pagaba yo mismo, pero el hombre respondió que no. A todo esto, los jefes estaban conmigo. Finalmente, los clientes entendieron que todo fue un malentendido y que no pasaba nada, y que al final no pusieron la hoja de reclamaciones. Yo, más tarde, me metí en la cuenta de la habitación y, como vi que no tenían el desayuno incluido, se lo incluí, de gratis (qué menos), aparte de dejar una nota de NO cobrarles la cena. En fin, que esto es lo que pasa cuando falla algo en el hotel y termino siendo yo quien se lleva los golpes. En fin...