LIBRO DE VISITAS

sábado, 20 de noviembre de 2010

CANDIDO, UN HOTEL DE FAMOSOS

Pues eso, que en cuatro años que lleva abierto el hotel ya se han pasado más famosos que por los platós de Telecinco XD
Y para muestra, un botón: el videoclip que grabó en el hotel Toñi Salazar (que, por cierto, iba a casarse en el hotel, pero como al final canceló la boda, pues nada)


video


Y no sólo la tuvimos a ella. También han dormido en nuestras camas personajes tan dispares como Inma Sara, Inma Cuesta, Jesús Bonilla, Luis Piedrahita, Anthony Blake, Pedro Lavirgen, Abraham Olano, Carlos Herrera, Tomás Roncero, Tomás Guasch, o incluso el mismísimo Adolfo Suarez (hijo). Pero no sólo ellos, también se hospedaron los equipos de fútbol sala de Caja Segovia, Boomerang o Pozo Murcia, incluso hasta la selección japonesa, o el equipo femenino de fútbol del Rayo Vallecano, o el equipo de producción de Globomedia, cuando estaban grabando la primera temporada de Águila Roja.

También nos honraron con su presencia (aunque sólo fuera en comida o cena) Manolo García, Teresa Rivero o incluso el propio Alessandro Lecquio. Así que ya sabéis, si queréis conocer a algún famoso, reservar una habitación en el hotel, que lo mismo tenéis suerte y podréis ver a alguno (es coña).

domingo, 14 de noviembre de 2010

EL HOTEL EN EL FACE

Pues nada, que me acabo de enterar que el hotel, MI HOTEL, ha decidido modernizarse en cierto sentido, y se ha hecho una página en el facebook. Si queréis echarle un ojo:
http://www.facebook.com/#!/hotelcandido

viernes, 12 de noviembre de 2010

LA NOCHE QUE MÁS MIEDO PASÉ

Bueno, pues me acabo de acordar de una anécdota que me pasó y que fue con la que más miedo pasé. Os cuento: sábado noche. Boda. Baile. Todo hasta ahí bien. Cuando me llaman por teléfono (la centralita nuestra de la recepción), y era de un compañero (¿camarero? ¿seguridad? ¿jefe? Ahora no recuerdo, pero creo que fue uno de los camareros). La cosa es que me llama para advertirme de dos parejas jóvenes "con malas pintas". Y es que se colaron en la boda y exigían bebidas. Al parecer los camareros se negaban a dárselas (ya que se dieron cuenta al momento de que no eran invitados de la boda) y armaron una buena.

Bueno, pues el caso es que al poco les veo aparecer. Mejor dicho, les oigo. Armando barullo. Me llegan a la recepción para coger la habitación (no habían hecho el "check-in"). Pido el DNI de uno de ellos para pasar los datos al ordenador cuando, por el rabillo del ojo, veo moverse la puerta principal (giratoria)... ¡¡¡y uno de nuestros carritos portaequipajes saliendo solo!!! Bueno, solo no. Dos chicas, sentadas en el carrito, ayudaban ¬¬

Yo ya estaba viendo que la cosa se estaba desmadrando, así que llamé al de seguridad, que le faltó tiempo para venir XD

Pero no sólo apareció él, sino que también vinieron una de las camareras y una de las jefas, que estaba ultimando la factura del banquete. La camarera y yo nos hicimos a un lado, ya que el de seguridad y la jefa se pusieron a discutir con estas dos parejas. Y la jefa, en un momento, me dice: "¡¡¡No les des las habitaciones!!! ¡¡¡No se las dés!!!" Pero al final se las di, no recuerdo por qué, pero fue por una "amenaza" de la jefa a los chavales (algo así como que si no se comportaban llamaríamos a la policía). Pero lo que nunca olvidaré es una frase de uno de los chavales: "Yo he pagado un montón por la habitación y tengo derecho a hacer lo que quiera".

Siempre lo digo: la gente confunde las estrellas de un hotel (que representan los servicios que presta el hotel) con la libertad.

domingo, 7 de noviembre de 2010

HAY GOLPES Y GOLPES

Bueno, ya era hora de una nueva entrada, ¿no? Después de más de una semana, ya me diréis.... XD
Pero es que ha sido buena.... Empezaré desde el principio: Medianoche. Empieza mi turno. Llego al hotel y me encuentro la puerta así:


No sé si se verá bien, pero la hoja que está de frente está rajada completamente. Yo me quedé O_O

Pregunté y me dijeron que esa tarde una niña (creo que no más de siete u ocho años) fue a la puerta (creo que corriendo). La puerta gira hacia la derecha, la niña pensó que giraba hacia la izquierda y... bueno, este es el resultado. A la niña no la pasó nada, dentro de lo que cabe, gracias a Dios.

Pero lo más fuerte fue la reacción de los padres. El padre, muy comprensivo, pidió mil y una disculpas, y hasta dijo hacerse cargo de la factura de la puerta, pero la mujer, al oír aquello, dijo que no, que la culpa no es de ellos, sino del hotel (algo así como diciendo que la culpa es nuestra por no estar atentos a la niña).

Pero para golpes los de anoche. Serían cerca de las dos y media o tres de la mañana. Yo estaba en el despacho con el ordenador cuando oigo un portazo. Al principio me asusté, claro, pero al momento pensé que sería el de seguridad haciendo la ronda. Al rato oigo golpes y noto como si hubiera alguien corriendo. Me asomo y escucho. Más ruidos. Así durante un buen rato. Hasta oigo una puerta (de una habitación) abrirse hasta en dos o tres ocasiones. Y una de las veces oigo como si alguien golpeara el suelo (fuera de la habitación) con un periódico (no sé si me entendéis). Cuando aparece el de seguridad, se lo comento, y él me responde que estuvo atento a todo. Total, que se acerca a mirar el número de la habitación. Cuando lo oigo, me acordé de que ese mismo cliente llegó poco antes bastante bien (nótese el sarcasmo). Y entre eso y que era extranjero, pues al hablar, lo que es entenderle, pues como que no se le entendía bien...

Harto de los golpes y todo, el de seguridad les llama la atención, y cesan los golpes. Pero lo peor es que el compañero me dijo que vio salir a una chica de la habitación, y el chico la volvía a meter dentro. Una de dos, o los golpes son de que la estaba poniendo a caldo, o que la estaba dando lo suyo y lo de su prima (prefiero pensar una tercera opción: que los dos estaban borrachos y daban golpes por que sí). Pero llegué a verme a mí mismo dándole una habitación a la chica huyendo del chico. Porque eso ya pasó en el hotel, poco antes de entrar yo a trabajar (bueno, todo lo acaecido en el hotel antes de mi llegada siempre es "poco antes", ya que entré a trabajar unos seis meses después de que se construyera).

Y porque no era del grupo que teníamos alojado en el hotel, si no, se lo habríamos contado al portavoz. Que esa es otra. Me llega una chica del grupo. La puerta la cerramos (por seguridad) y hay un timbre por el que preguntamos habitación y nombre, para comprobar que todo coincide. Si no, no se abre. Pues le pregunto a la mujer el número de habitación, y me dice que no se acuerda, que la abra. Yo insisto, y la mujer me dice "la doscientos no se qué" (sí, así, literalmente), hasta que me dice el número. Pregunto el nombre, y la mujer se medio enfada y me repite (más bien, exige) que la abra. Yo, temiendo que se la crucen los cables y pueda terminar rompiendo los cristales de la puerta, la abro (sí, yo siempre me pongo en lo peor). Y cuando entra, me mentalizo de la bronca que me pueda echar, pero no. Me dice: "Como comprenderás, me da vergüenza por el estado en el que estoy". Si os digo la verdad, yo la veía bien. No se la notaba nada la borrachera. Pero lo mejor es que mientras hablaba, se la coló un hipo. Si es que la gente no sabe beber...