Doce y media de la noche. Llegada de una pareja.
-Buenas noches. Tenemos una reserva.
-¿A nombre de..?
-Señor XXX
Efectivamente, era la llegada que faltaba por venir ese día. El proceso del checkin procede como siempre, pidiendo datos a los clientes, pasándolos al ordenador, imprimiendo la tarjeta y preparando la llave de la habitación. Se le informa de horarios del hotel y dónde queda la habitación.
La pareja sube a la habitación, pero al momento él baja a recepción.
-¿Por qué no va la llave? (creo que no he explicado que nuestras llaves son tarjetas electrónicas, no sé si me explico). Por cierto, todo esto desde la escalera que sube a las habitaciones, enfrente de la recepción.
- Disculpe, caballero. Ahora mismo le hago otra llave,- el recepcionista, raudo, prepara una nueva llave de la habitación.
- No. Quiero que me explique por qué no funciona la llave.
- Quizá la tuviera junto al móvil o las llaves electrónicas del coche o... Pero ahora mismo le hago otra, no se preocupe.
- Pues no pienso volver a la habitación, que está muy lejos.
- No se preocupe, que yo le acompaño.
Durante el "viaje" a la habitación, el cliente no para de sermonear al recepcionista. Llegan a la puerta de la habitación y el recepcionista prueba antes la llave del cliente (efectivamente, no abre) y prueba la suya (abre la puerta). Se la entrega al cliente, quedándose luego con la del cliente.
-Pues mañana pienso poner una hoja de reclamaciones.
Finalmente no la puso, seguramente porque no se acordaría. Por la resaca y tal.
martes, 24 de septiembre de 2013
domingo, 18 de agosto de 2013
18/08/2013
8 de la mañana (justo en el cambio de turno). Baja una pareja a desayunar y, al pasar por recepción:
- Disculpen, pero es que hay un señor durmiendo en mitad del pasillo.
Las caras de mi compañera y mía eran todo un poema.
- ¿En qué planta?
- En la primera. Pero aún respira, ¿eh?
La pareja va a desayunar y yo subo a mirar. Y efectivamente, ahí estaba el buen hombre durmiendo la mona que se pilló la noche antes. Entre mi compañera y yo tratando de despertarle. Cuando lo conseguimos, le preguntamos la habitación. El hombre, aún medio dormido, nos la dice (que era justo delante de donde se quedó) y entró.
Y el hombre tuvo la suerte de que mi móvil estaba apagado, que, si no, le habría hecho una foto (eso sí, una foto a lo Cuore: con cara pixelada y ARGH's señalándole).
- Disculpen, pero es que hay un señor durmiendo en mitad del pasillo.
Las caras de mi compañera y mía eran todo un poema.
- ¿En qué planta?
- En la primera. Pero aún respira, ¿eh?
La pareja va a desayunar y yo subo a mirar. Y efectivamente, ahí estaba el buen hombre durmiendo la mona que se pilló la noche antes. Entre mi compañera y yo tratando de despertarle. Cuando lo conseguimos, le preguntamos la habitación. El hombre, aún medio dormido, nos la dice (que era justo delante de donde se quedó) y entró.
Y el hombre tuvo la suerte de que mi móvil estaba apagado, que, si no, le habría hecho una foto (eso sí, una foto a lo Cuore: con cara pixelada y ARGH's señalándole).
jueves, 15 de agosto de 2013
15/08/2013
*Llamada de teléfono*
- Buenas noches, quisiera hacer una reserva para el viernes.
- Por supuesto. ¿Nombre, por favor?
Mientras el recepcionista apunta el nombre del cliente:
- ¿El SPA está incluído en la habitación?
-No, es aparte.
-¿Y la piscina exterior?
-Es gratuita.
-Muchas gracias.
Y el cliente cuelga.
Efectivamente. No pude ni decirle el precio de la habitación ni tampoco pude pedirle más datos (necesarios para hacer la reserva), así que me imagino al pobre hombre llegar al hotel el día y que no haya reserva. Y cuando la compañera le diga que es porque no dio ningún dato para poder hacer la reserva, la cara del hombre será épica.
lunes, 5 de agosto de 2013
SORPRESA
¡Buenos días/tardes/noches! (Elíjase según el momento de la lectura).
Hacía ya bastante que no actualizaba, ¿verdad? Y he tenido mis razones: poco o nada que contar unido a que hace poco he estado de vacaciones, pero ya he vuelto y tengo una sorpresa para todos vosotros. Pero antes, debo contaros la excusa más ¿surrealista? para no firmar un ticket de nuestra cafetería. Ya sabéis que los clientes de un hotel, cuando hacen uso de la cafetería/restaurante del mismo, pueden pagar de dos maneras: al momento o cargándolo a la habitación (siendo pagado el día de salida junto a la habitación). Los que optan por el segundo método, el camarero le hace entrega de un ticket que el cliente ha de firmar (a modo de visto bueno para cargarlo a la habitación). Luego, el recepcionista de noche (o sea, yo) ha de comprobar la firma del ticket con la del cliente cuando hizo el check-in (registro a la llegada al hotel) y que sea la misma (porque el cliente puede haberse confundido de habitación a la hora de decírselo al camarero para hacer el cargo).
Bueno, pues tras esta parrafada, os cuento que la otra noche, revisando los tickets del día, compruebo que uno de los tickets, no sólo no estaba firmado, sino que la camarera que atendió al cliente anotó que el cliente no firmó "por motivos religiosos". ¿Qué religión es esa que no puedes firmar un ticket? Luego me enteré de que el cliente era judío, y el día era "sabbath". Yo sé que los judíos, en sabbath, no pueden ni deben realizar ciertos actos, como trabajar, o firmar ciertos documentos, pero, ¿un ticket de una cafetería? ¿Y tampoco pueden tocar los interruptores de la luz? (o eso me contaron). Bueno, agradezco que me aclaréis estos puntos porque reconozco ser bastante inculto al respecto. Pero es que, a primera vista, me pareció muy surrealista.
Y ahora, ya, por fín, LA SORPRESA. Una sorpresa digna del libro de visitas (uy, se me escapó una pista). ¿Preparados?
Sí, se trata del señor Rafael Martos, conocido artísticamente como Raphael, que se alojó en el hotel la noche en que hizo un concierto en el cercano municipio de La Granja de San Ildefonso. Un hombre muy majo, simpático y agradable, que no sólo aceptó hacerse la foto, sino que también tuvo la gentileza de firmarme un disco (quitándome así una espinita que yo tenía clavada desde hace dos años).
Hacía ya bastante que no actualizaba, ¿verdad? Y he tenido mis razones: poco o nada que contar unido a que hace poco he estado de vacaciones, pero ya he vuelto y tengo una sorpresa para todos vosotros. Pero antes, debo contaros la excusa más ¿surrealista? para no firmar un ticket de nuestra cafetería. Ya sabéis que los clientes de un hotel, cuando hacen uso de la cafetería/restaurante del mismo, pueden pagar de dos maneras: al momento o cargándolo a la habitación (siendo pagado el día de salida junto a la habitación). Los que optan por el segundo método, el camarero le hace entrega de un ticket que el cliente ha de firmar (a modo de visto bueno para cargarlo a la habitación). Luego, el recepcionista de noche (o sea, yo) ha de comprobar la firma del ticket con la del cliente cuando hizo el check-in (registro a la llegada al hotel) y que sea la misma (porque el cliente puede haberse confundido de habitación a la hora de decírselo al camarero para hacer el cargo).
Bueno, pues tras esta parrafada, os cuento que la otra noche, revisando los tickets del día, compruebo que uno de los tickets, no sólo no estaba firmado, sino que la camarera que atendió al cliente anotó que el cliente no firmó "por motivos religiosos". ¿Qué religión es esa que no puedes firmar un ticket? Luego me enteré de que el cliente era judío, y el día era "sabbath". Yo sé que los judíos, en sabbath, no pueden ni deben realizar ciertos actos, como trabajar, o firmar ciertos documentos, pero, ¿un ticket de una cafetería? ¿Y tampoco pueden tocar los interruptores de la luz? (o eso me contaron). Bueno, agradezco que me aclaréis estos puntos porque reconozco ser bastante inculto al respecto. Pero es que, a primera vista, me pareció muy surrealista.
Y ahora, ya, por fín, LA SORPRESA. Una sorpresa digna del libro de visitas (uy, se me escapó una pista). ¿Preparados?
Sí, se trata del señor Rafael Martos, conocido artísticamente como Raphael, que se alojó en el hotel la noche en que hizo un concierto en el cercano municipio de La Granja de San Ildefonso. Un hombre muy majo, simpático y agradable, que no sólo aceptó hacerse la foto, sino que también tuvo la gentileza de firmarme un disco (quitándome así una espinita que yo tenía clavada desde hace dos años).
viernes, 5 de julio de 2013
05/07/2013
Hace tres noches. Llega una familia al comienzo de mi turno. Ingleses. El cabeza de familia habla conmigo:
- Es la primera vez que conduzco en España, pero un conductor me ha pitado cuando estaba parado en el semáforo en ámbar. Porque el rojo es para parar y el verde para seguir, ¿no?
- Sí, así es.
Estuve por preguntarle si era inglés, por aquello de que allí conducen por la izquierda y aquí por la derecha. Pero lo curioso es que el hombre parecía que me echaba la culpa.
Más tarde, baja a la recepción con su portátil. No cogía el Wifi. Pero es que lo deja en plan enojado, como si yo tuviera la culpa de todo lo malo que le pasara. Meto yo de nuevo la contraseña (por si el hombre lo había metido mal). Pero luego me doy cuenta de que no puede meter todos los caracteres. Me fijo que hay un link debajo de la casilla de la contraseña. Clico. Mensaje de "compartir archivos". "No". "Conectado a red wifi pública". Meto contraseña. Completa. "OK". "Conectado". Y ya está.
- ¿Qué ha hecho?
- Parece ser que su ordenador no acepta contraseñas de más de 8 caracteres (la contraseña de nuestro Wifi tiene más de 8). Me fijé en un mensaje que había al lado y ya acepta contraseñas de más caracteres.
Y el hombre pone cara de entenderlo. Pero se fue a su habitación.
Buen hombre, si se ha comprado usted un ordenador, mírelo bien todo. Y léase las instrucciones. Gracias.
- Es la primera vez que conduzco en España, pero un conductor me ha pitado cuando estaba parado en el semáforo en ámbar. Porque el rojo es para parar y el verde para seguir, ¿no?
- Sí, así es.
Estuve por preguntarle si era inglés, por aquello de que allí conducen por la izquierda y aquí por la derecha. Pero lo curioso es que el hombre parecía que me echaba la culpa.
Más tarde, baja a la recepción con su portátil. No cogía el Wifi. Pero es que lo deja en plan enojado, como si yo tuviera la culpa de todo lo malo que le pasara. Meto yo de nuevo la contraseña (por si el hombre lo había metido mal). Pero luego me doy cuenta de que no puede meter todos los caracteres. Me fijo que hay un link debajo de la casilla de la contraseña. Clico. Mensaje de "compartir archivos". "No". "Conectado a red wifi pública". Meto contraseña. Completa. "OK". "Conectado". Y ya está.
- ¿Qué ha hecho?
- Parece ser que su ordenador no acepta contraseñas de más de 8 caracteres (la contraseña de nuestro Wifi tiene más de 8). Me fijé en un mensaje que había al lado y ya acepta contraseñas de más caracteres.
Y el hombre pone cara de entenderlo. Pero se fue a su habitación.
Buen hombre, si se ha comprado usted un ordenador, mírelo bien todo. Y léase las instrucciones. Gracias.
martes, 2 de julio de 2013
02/07/2013
Tras acabar una boda hace un par de sábados, hacia las 5 de la mañana, aparece un grupo de seis personas en recepción.
- ¿A qué hora hay que dejar la habitación?
- A las 12.
- ¿Podemos dejarla más tarde?
El recepcionista mira en el ordenador la ocupación del hotel para el día siguiente.
-Sí, claro. Pueden disponer de la habitación hasta las 5 de la tarde si reservan mesa para comer en el restaurante. ¿Cuántos van a ser?
-Somos seis personas.
-¿Y a qué hora quieren reservar la mesa?
-No sé. Cuando bajemos.
-Es que necesito una hora aproximada.
-Lo que queremos es que no nos molesten mientras dormimos.
PUES PONES EL CARTELITO DE NO MOLESTAR, HIJA MÍA.
- ¿A qué hora hay que dejar la habitación?
- A las 12.
- ¿Podemos dejarla más tarde?
El recepcionista mira en el ordenador la ocupación del hotel para el día siguiente.
-Sí, claro. Pueden disponer de la habitación hasta las 5 de la tarde si reservan mesa para comer en el restaurante. ¿Cuántos van a ser?
-Somos seis personas.
-¿Y a qué hora quieren reservar la mesa?
-No sé. Cuando bajemos.
-Es que necesito una hora aproximada.
-Lo que queremos es que no nos molesten mientras dormimos.
PUES PONES EL CARTELITO DE NO MOLESTAR, HIJA MÍA.
domingo, 16 de junio de 2013
16/06/2013
(Dedicado a @CucudruluDundee, que me ha amenazado para que actualice)
Realmente, esto no me ha pasado a mí, sino a una compañera:
Sábado por la tarde. Aparece una señora en Recepción, gritando a pleno pulmón:
- ¿¿¿DÓNDE HAY UN TELÉFONO PÚBLICO???
La reacción de mi compañera os la podéis imaginar.
- ¿Disculpe?
- ¡¡¡QUIERO HACER UNA LLAMADA!!!
Sí. La mujer estuvo todo el rato gritando.
- Puede usar ese teléfono (señalando uno que tenemos en recepción, para los clientes).
- ¿¿¿CUÁNTO CUESTA???
- No lo sé. Hasta que no haga usted la llamada, no sé cuánto la costará (no, no sabemos el coste del minuto).
- ¡¡¡YO QUIERO UNO GRATIS!!!
- Pues puede llamar desde el nuestro, que no le cuesta nada.
- ¿¿¿Y CÓMO SÉ QUE ES GRATIS???
- Porque se lo digo yo.
- ¿¿¿Y CÓMO SÉ YO QUE LUEGO NO VAS A ESTAR DETRÁS DE MÍ PIDIÉNDOME QUE TE PAGUE LA LLAMADA??? ¡¡¡NO ME FIO DE TI!!!
Y la señora se fue.
Fin.
Realmente, esto no me ha pasado a mí, sino a una compañera:
Sábado por la tarde. Aparece una señora en Recepción, gritando a pleno pulmón:
- ¿¿¿DÓNDE HAY UN TELÉFONO PÚBLICO???
La reacción de mi compañera os la podéis imaginar.
- ¿Disculpe?
- ¡¡¡QUIERO HACER UNA LLAMADA!!!
Sí. La mujer estuvo todo el rato gritando.
- Puede usar ese teléfono (señalando uno que tenemos en recepción, para los clientes).
- ¿¿¿CUÁNTO CUESTA???
- No lo sé. Hasta que no haga usted la llamada, no sé cuánto la costará (no, no sabemos el coste del minuto).
- ¡¡¡YO QUIERO UNO GRATIS!!!
- Pues puede llamar desde el nuestro, que no le cuesta nada.
- ¿¿¿Y CÓMO SÉ QUE ES GRATIS???
- Porque se lo digo yo.
- ¿¿¿Y CÓMO SÉ YO QUE LUEGO NO VAS A ESTAR DETRÁS DE MÍ PIDIÉNDOME QUE TE PAGUE LA LLAMADA??? ¡¡¡NO ME FIO DE TI!!!
Y la señora se fue.
Fin.
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